Se conmemora este 26 de junio, el Día Internacional de las Naciones Unidas en Apoyo de las Víctimas de la Tortura, una fecha que marca el momento en que, en 1987, entró en vigencia la Convención de la ONU contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes.

“Ratifico la firme condena de todo tipo de tortura e invito a los cristianos a comprometerse a colaborar en su abolición y apoyar a las víctimas y a sus familiares. Torturar a las personas es un pecado mortal. Un pecado muy grave”, estas palabras pronunciadas por el Papa Francisco después de rezar la oración mariana del Ángelus, del 22 de junio de 2014, unos días antes de la conmemoración de la Jornada de las Naciones Unidas por las víctimas de la tortura, resuenan aun hoy, en el Día en el que entró en vigencia la Convención de la ONU contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, uno de los instrumentos clave en la lucha contra la tortura. Actualmente, la Convención ha sido ratificada por 162 países.

La tortura destruye la dignidad intrínseca de todo ser humano

La condena del Papa Francisco de la tortura como un “pecado mortal, un pecado muy grave”, es considerada por las Naciones Unidas como un acto que, “destruye la personalidad de la víctima y desprecia la dignidad intrínseca de todo ser humano”. La ONU ha condenado desde sus comienzos su práctica por ser uno de los actos más aborrecibles que los seres humanos cometen contra sus semejantes. Y a pesar de la prohibición absoluta de la tortura según el derecho internacional, esta persiste en todas las regiones del mundo. La tortura no puede justificarse en ninguna circunstancia. Esta prohibición – afirma las Naciones Unidas – forma parte del derecho internacional consuetudinario, lo que significa que es vinculante para todos los miembros de la comunidad internacional, aun si un Estado no ha ratificado los tratados internacionales en los que se prohíbe explícitamente. Su práctica sistemática y generalizada constituye un crimen contra la humanidad.

Apoyar a las personas que han sido víctimas de torturas

El 12 de diciembre de 1997, la Asamblea General de la ONU, en su resolución 52/149, proclamó el 26 de junio Día Internacional de las Naciones Unidas en Apoyo de las Víctimas de la Tortura, con vistas a la erradicación total de la tortura y a la aplicación efectiva de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, que entró en vigor el 26 de junio de 1987. Por ello, el 26 de junio es una oportunidad para pedir a todos los interesados, los Estados Miembros de las Naciones Unidas, la sociedad civil y los particulares, que se unan en apoyo de los cientos de miles de personas que en el mundo entero han sido víctimas de torturas o que todavía hoy son torturadas.

Asistencia a las víctimas de la tortura y a sus familiares

En este sentido, las Naciones Unidas ha desarrollado una serie de programas para ayudar a recuperarse a las personas que han sido víctimas de la tortura. El trabajo de los centros de rehabilitación y de las organizaciones especializadas de todo el mundo ha demostrado que las víctimas pueden hacer la transición desde el horror a la curación. El Fondo de Contribuciones Voluntarias de las Naciones Unidas para las Víctimas de la Tortura, administrado por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Ginebra es una herramienta humanitaria única y universal que proporciona asistencia directa a las víctimas de la tortura y a sus familiares dondequiera que se produzca la tortura. El Fondo de Contribuciones Voluntarias de las Naciones Unidas para las Víctimas de la Tortura acepta donaciones.

Guterres: abominable negación de la dignidad humana

Por su parte, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, en su Mensaje para este Día recuerda que, “la tortura es una violación atroz de los derechos humanos”. Por ello, en este Día Internacional en Apoyo de las Víctimas de la Tortura, los defensores de los derechos humanos y los supervivientes de la tortura en todo el mundo – invita Guterres – aprovechan la oportunidad para denunciar esta abominable negación de la dignidad humana y emprenden acciones para recordar y apoyar a las víctimas de la tortura. Además, el Secretario General subraya que, “bajo ninguna circunstancia se debe permitir que los crímenes de los torturadores queden impunes y se deben desmantelar y transformar los sistemas que permiten la tortura”. Es necesario, agrega Guterres, empoderar a las víctimas y los supervivientes y sus familias y ayudarlos a recabar justicia para su calvario. A tal fin, encomio al Fondo de Contribuciones Voluntarias de las Naciones Unidas para las Víctimas de la Tortura y exhorto a que se proceda a su reposición.

CCJ NOTICIAS

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *