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El jueves posterior a la Solemnidad de Pentecostés en algunos países se celebra la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, festividad que no aparece en el calendario de la Iglesia universal (como sí lo hacen las fiestas del Sagrado Corazón de Jesús o Jesucristo Rey del Universo), pero que se ha expandido por muchos países.

Esta fiesta tiene sus orígenes en la celebración del sacerdocio de Cristo que en la misa latina se introdujo en algunos calendarios y que tras la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II fue renovada por la Congregación de Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote.

Jesús, Sumo Sacerdote de la Nueva Alianza

En el Nuevo Testamento con la palabra “sacerdote” no solo se nombra a los ministros, sino que se reserva especialmente para denominar a Cristo y a todo el pueblo de Dios, unidos como un Sacerdocio real:

«Ustedes, en cambio, son una raza elegida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido para anunciar las maravillas de aquel que los llamó de las tinieblas a su admirable luz» (1 Pedro 2,9)

En el capítulo 4 de Hebreos se explica el Sumo Sacerdocio de Jesucristo de esta forma:

«Teniendo, pues, tal Sumo Sacerdote que penetró los cielos -Jesús, el Hijo de Dios- mantengamos firmes la fe que profesamos. Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado. Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para una ayuda oportuna» (Hebreos 4,14-16)

La carta a los Hebreos también interpreta el sacrificio de Cristo como el nuevo, único y definitivo sacerdocio, diferenciándose así de los sacrificios de los sacerdotes de la antigua alianza:

«Así también Cristo no se apropió la gloria de ser sumo sacerdote, sino que Dios mismo le había dicho: Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy. O como dice también en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre igual que Melquisedec» (Hebreos 5,5-6)

La misma carta a los Hebreos añade: «Cristo ha venido como sumo sacerdote de los bienes definitivos» (Hebreos 9,11).

La misericordia de Dios nos concede un año más la oportunidad de sentir y celebrar los vínculos que nos unen, en la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote.

En esta celebración Dios establece con cada uno de nosotros un diálogo personal. Dios entra en comunión con nosotros: nos habla «al corazón» y renueva su Alianza.

En la plenitud de los tiempos Dios Padre nos habla por su Hijo: Jesucristo, el Señor. Sumo y Eterno Sacerdote. No puede haber mediador más perfecto… Cristo, resucitado, glorificado a la derecha del Padre es «el heredero» de todas las cosas.

Su dominio es eterno, sobre todo pueblo o nación; su reino no tendrá fin. Cristo es el punto culminante de la historia humana y de la historia de la salvación. Es «alfa y omega» de la creación entera.

Él es «el esplendor”, la irradiación de la gloria de Dios: reflejo de la luz eterna, espejo vivo de la actividad de Dios, imagen de su bondad. Cristo es «impronta de la sustancia» de Dios. Sostiene todas las cosas con la potencia de su Palabra: mantiene el mundo en la existencia.

CCJ NOTICIAS.

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