Aunque la pandemia de COVID-19 parece haber eclipsado la mayor parte del año, generó aspectos positivos que de otra manera no habrían sucedido en la Iglesia de las Antillas: se promovió la Iglesia doméstica, los católicos aprendieron que más allá del espacio sagrado de la iglesia, la fe puede crecer y aún estar cimentada. El padre Brancker John de la isla de Dominica, escribe punto por punto, en el diario católico de Trinidad y Tobago “Catholics News”, las noticias que marcaron positivamente la Iglesia del Caribe en el 2020.

Combate a la pandemia

La respuesta de la Iglesia ante la pandemia de Covid-19 fue tempestiva y responsable. Mientras las naciones del Caribe continuaban luchando con la rápida propagación del coronavirus, el presidente de la Conferencia Episcopal de las Antillas, el obispo Gabriel Malzaire de Roseau, Dominica, en un comunicado de marzo pidió a los fieles  “cuidarnos unos a otros y resistir la tentación de abordar este problema de forma aislada”.

El obispo Clyde Harvey de St George’s-en Grenada se pronunció en contra de los ciudadanos que parecían decididos a celebrar el tradicional Carnaval de Granada. Dijo que la decisión de no tener Carnaval era «obvia», un comportamiento sensato y responsable en medio de la pandemia. También en Las Bahamas, el arzobispo Patrick Pinder de Nassau dijo que si bien los cierres y los toques de queda son inconvenientes e incluso una imposición, estos son para el bien y la seguridad de la nación. “Si bien estar confinado no es fácil – explicó – la historia ofrece ejemplos de quienes usaron el confinamiento de manera muy positiva como el sudafricano Nelson Mandela”. 

Iglesia y vida civil

La Iglesia caribeña también se manifestó frente a realidades de la vida civil de las naciones como en el caso del rechazo del  obispo Gabriel Malzaire de Roseau a la posible sentencia de pena de muerte en el caso de Rodman Lewis. El prelado reiteró que la pena capital va en contra de las enseñanzas de la Iglesia. La cadena perpetua, dijo, debe utilizarse como una alternativa a la pena de muerte. En Grenada, mientras el mundo observaba el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el 25 de noviembre, el obispo Clyde Harvey de St George’s pidió un énfasis más profundo en las familias, el sistema educativo y el gobierno en el tema del manejo de situaciones sin el uso de violencia. También abogó el fin de la continua disputa laboral entre el gobierno y los maestros sobre los pagos de gratificaciones que se les adeudan desde 2013.

En Guyana, la Organización Interreligiosa (IRO) y el Consejo de Iglesias de Guyana en una declaración conjunta observaron con «grave preocupación» el deterioro del clima político en Guyana tras las elecciones generales y regionales del 2 de marzo. Varios obispos de las Antillas expresaron también su solidaridad con los ciudadanos estadounidenses de ascendencia africana «profundamente heridos» por la muerte de George Floyd a manos de un oficial de policía estadounidense en  mayo pasado.

Vandalismo y profanación

El vandalismo y escándalos de todo género ocurridos en la región también fueron motivo de pronunciamientos por parte de los obispos católicos de las Antillas. El arzobispo Robert Rivas de Castries aseguró que el responsable  del incendio que el  19 de julio, detruyó la histórica iglesia de St Martin de Porres en Pierrot, Vieux Fort, es un hombre «que no está sano» y necesita ayuda. En noviembre, otra fuerte condena se alzó por la agresión cometida contra el obispo de Georgetown (Guyana), monseñor Francis Alleyne quien fue despojado de su anillo episcopal y la cruz pectoral mientras presidía la misa en la Catedral de la Inmaculada Concepción.

La Conferencia episcopal de las Antillas intervino con algunas consideraciones sobre algunos rituales de la santería y otras prácticas profanas que siguen adoptando algunos católicos. En particular, aclaró a los fieles que participaron en la 22ª Conferencia Renovación Carismática Católica del Caribe de (CCR), en enero, que aferrarse al uso ritual de las flores de la lavanda roja o cantueso, a la planta asafétida o conocida también como «estiércol del diablo» y al agua de Katanga para rociar cosas profanas o pertenencias de antepasados, ​​no los llevará a alcanzar la salvación.

Aniversarios y despedidas

Por último fueron muchos los aniversarios que macaron momentos importantes de la vida de varios pastores y sacerdotes durante el 2020, pero destacan los 75 años de la fundación, en septiembre, del Mercy Hospital San José (SJMH) gestionado por las  Hermanas de la Misericordia (RSM) quienes recibieron un homenaje por su importante contribución al hospital. También fueron recordados los varios los pastores, sacerdotes y diáconos fallecidos en este año en toda la región caribeña.

CCJ NOTICIAS

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