La ONG Save the Children, informa a través de un comunicado que en el noroeste del país miles de niños están regresando a sus hogares destruidos con sus familias por temor a la propagación de la epidemia del COVID-19 en los campos de refugiados.

Miles de niños y sus familias están abandonando los campamentos de refugiados y otros puntos de alojamiento improvisados en el noroeste de Siria debido a la violencia constante y al temor de un brote de coronavirus que los lleva a buscar seguridad en otros lugares.

Desde el comienzo del alto el fuego el 5 de marzo de este año, más de 200.000 personas -al menos la mitad son niños- han abandonado los campamentos superpoblados, trasladándose a otros lugares precarios o regresando a sus casas bombardeadas, que habían abandonado anteriormente a causa del conflicto. Así lo informa Save the Children, la Organización Internacional que lleva más de 100 años luchando por salvar a los niños en peligro y asegurar su futuro.LEA TAMBIÉN17/06/2020

Tal como explica la ONG, las familias declararon que habían tenido que tomar una decisión extremadamente difícil: elegir entre permanecer en los campos de refugiados sin estar preparados para hacer frente al posible aumento de casos de coronavirus o arriesgarse a volver a sus hogares destruidos por las bombas que están cerca de la línea de conflicto.

En las últimas semanas, de hecho, se ha registrado una nueva oleada de violencia al sur de Idlib que ha obligado a cientos de estas familias a hacer las maletas y abandonar sus hogares.

Como es el caso de Ayman, de 56 años de edad, quien vivía en un campamento para personas desplazadas después de haber sido obligado a abandonar su hogar con sus hijos en una aldea de la zona de Idlib. «Debido al coronavirus, no podíamos salir de nuestra tienda, estuvimos aislados todo el tiempo. Así que pensamos que sería mejor volver a nuestra casa, junto con mis hijos, y aislarnos aquí», afirma.

Muchas familias como la suya han vuelto a sus casas sin agua corriente o electricidad. Los niños no tienen acceso a la educación ni a la atención médica porque muchas escuelas y hospitales han sido destruidos y la falta de electricidad o de Internet en la zona les impide tomar cursos a distancia.

CCJ NOTICIAS

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