La Orden de los Caballeros de Colón, la organización de servicio fraternal católico más grande, ha donado 250.000 dólares para ayudar a los afectados por la devastadora explosión en el puerto de Beirut (Líbano).

La donación se realizó bajo la intermediación de Mons. Gregory Mansour, quien dirige la eparquía de San Marón de Brooklyn (Estados Unidos). Entre los beneficiarios está Cáritas Líbano, la Sociedad de San Vicente de Paul, Telelumiere/Noursat Christian Television en el Medio Oriente y Sesobel, un grupo que apoya a niños con necesidades especiales.

El Caballero Supremo, Carl Anderson, declaró el 25 de agosto que “esta es una gran tragedia que merece las oraciones y la atención total del mundo”, ya que representa “una amenaza para la vital comunidad cristiana allí y la existencia del cristianismo en todo el Medio Oriente”. 

“Se debe abordar esta situación desesperada”, aseguró.

La explosión de 2.750 toneladas de nitrato de amonio el 4 de agosto en un almacén sin custodiar desde hacía años, causó la muerte de más de 170 personas, dejó más de cinco mil heridos y destruyó gran parte de la capital libanesa. Unas 300.000 personas se quedaron temporalmente sin hogar.

Esta tragedia ha provocado que muchas personas pierdan sus hogares y negocios, en medio de una crisis política que ha llevado a la dimisión del gobierno actual y la convocatoria de nuevas elecciones.

Mons. Mansour comentó que las donaciones “marcan el carisma especial de los Caballeros: servir a los pobres, elevar a nuestros niños con necesidades especiales, comunicar el mensaje salvador de Cristo y recordar a la pequeña e incansable Iglesia del Líbano de hoy”.

La donación de los Caballeros de Colón sigue a una donación del Papa Francisco de 250.000 euros (295.488 dólares) a la Iglesia en el Líbano. Asimismo, la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) donó otros 250.000 euros a través de paquetes de alimentos.

Los Caballeros de Colón son una organización de servicio caritativo presente en todo el mundo con dos millones de miembros. 

Esta organización ha hecho de los cristianos perseguidos uno de sus principales enfoques en los últimos años, donando más de 25 millones de dólares a causas que apoyan a los cristianos y otras minorías oprimidas en el Medio Oriente.

Entre los proyectos financiados se encuentran viviendas, educación, atención médica y esfuerzos de reconstrucción después de la ocupación del Estado Islámico en la región.

CCJ NOTICAS

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