Las alfombras de aserrín teñido es uno de los atractivos de la Semana Santa en la antañona Comayagua, pero, ¿cómo llegó esta actividad que ahora se torna una tradición para la colorida ciudad?

El propósito de las alfombras de aserrín es realzar las procesiones con la virgen, Cristo y los santos, durante la Semana Santa, estas decoraciones recuerdan la brevedad del trabajo humano.

La historia relata que la primera alfombra de aserrín se elaboró en esta ciudad tras la llegada del Obispo Bernardino Mazarella, en 1963, esto fue como una ofrenda de bienvenida de parte del pueblo comayagüense.

Aquella alfombra se hizo para que pasara el Obispo con su comitiva hacia el templo de la Catedral acompañado por la feligresía católica que hizo acto de presencia en aquel trascendental acontecimiento religioso.

Fue a partir de entonces que las alfombras de aserrín teñido comenzaron a elaborarse en el año de 1964 en la primera Semana Santa de Comayagua, es decir, al año siguiente de la venida del Obispo, una de las familias pioneras de esta tradición fue la familia Zapata Mejía de esta ciudad.

En la Semana Santa de ese año sólo fue la alfombra de la familia Zapata Mejía, pero con el transcurrir de los años se fueron elaborando más alfombra, hoy no sólo la familia Zapata Mejía las elabora, sino que más familias y también muchas instituciones se han sumado a la actividad.

Las alfombras de aserrín duran solo unas pocas horas, pues empiezan a elaborarse a la media noche del jueves y es a las doce del mediodía del Viernes Santo donde no queda nada de ellas, pues son destruidas a medida que pasa la procesión del Santo Viacrucis.

CCJ NOTICIAS

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