En medio del silencio, soledad, oración y trabajo propios de la vida de clausura, las religiosas de la Orden de Santa Clara de Sussex (Inglaterra), también llamadas clarisas, están llevando a Dios esta Navidad con su nuevo y exitoso álbum musical “Light for the World” (Luz para el mundo).

El álbum “Light for the World”, que es el primero de las religiosas clarisas, fue lanzado en octubre de este año por el importante sello discográfico Decca Records, cuyos productores ya tenían experiencia realizando álbumes de canto monástico, señaló National Catholic Register.

En menos de dos meses, el álbum alcanzó el éxito internacional, tras mantenerse por seis semanas en el primer lugar de la lista de “Specialist Classical” del Reino Unido. El álbum también triunfa en las listas de música clásica de Bélgica, donde ocupa el tercer puesto; y de Canadá, donde ganó el quinto lugar.

Asimismo, el álbum de las religiosas alcanzó el noveno puesto en la lista general de álbumes de Itunes en Alemania; y el sexto en la lista de “Bestsellers” de Amazon de Estados Unidos.

La abrumadora respuesta del público sorprendió positivamente a las clarisas, cuya congregación llegó a Arundel, Sussex, en 1886. Actualmente está conformada por 23 mujeres de diferentes edades y nacionalidades.

Hermanas clarisas, Sussex, Inglaterra. Crédito: Chris O’Donovan.

“Estamos encantadas de que nuestra música haya tocado los corazones del público y haya alcanzado el número uno en la lista clásica. Esperamos que Light for the World traiga paz, alegría y una sensación de calma mientras [el mundo] afronta estos difíciles momentos de aislamiento y estrés”, dijo la hermana Gabriel Davison, religiosa clarisa.

La experiencia de grabar con Decca Records fue gratificante para la comunidad, que además está muy agradecida de poder transmitir el mensaje de esperanza cristiana a tantas familias en medio de estos tiempos difíciles.

“Nos impresionó mucho la franqueza y el respeto que Decca [nos] mostró. Nuestros miedos e inseguridades de hacer públicas nuestras canciones y trabajos se disiparon rápidamente”, dijo la hermana Davison.

“Encontramos una alegría profunda en nuestros cantos y ahora esperamos que nuestra música llegue a muchas vidas, trayendo paz, amor y una sensación de bienestar a todos los que escuchan. Hacer la grabación fue una gran aventura”, agregó.

El álbum resultó ser un esfuerzo de colaboración por parte de las monjas y los esposos Juliette Pochin y James Morgan, encargados de la producción y composición musical.

Para Pochin una de las posibles razones del éxito se relaciona con las necesidades de la gente en medio de la crisis del COVID-19. “Cuando pensamos en ello, si alguna vez el mundo necesitó algo de paz, algo de espiritualidad y algo de calma, ha sido en 2020”, dijo.

Pochin dijo que el álbum surgió de casualidad. Relató que su esposo, un productor musical católico, ama el canto gregoriano desde que era corista principal de la Catedral de Westminster, Londres. Señaló que Morgan buscaba la forma de hacer un álbum sobre este tipo de canto que pueda llegar a las nuevas generaciones y que su madre le dio la idea.

“La madre de James sugirió que se acercara a las Hermanas Clarisas, ya que la prima de su amiga era miembro de la comunidad. James bajó para conocer y escuchar a las monjas y supo que había encontrado la comunidad adecuada para trabajar de inmediato”, dijo Pochin.

Desde entonces, pese a que lo convencional es que los artistas acudan al estudio de grabación, Morgan y su esposa acudieron al convento de las religiosas, cuidando de no afectar el estilo de vida de las hermanas.

Pochin dijo que tuvieron que llevar “equipos de grabación al convento y colocarlos en su hermosa capilla cada semana”, y como no querían “impactar demasiado” en sus vidas, “teníamos una sesión de grabación cada semana cuando normalmente tienen práctica de coro de todos modos”.

“Pero eso significó varios meses de grabación. Luego, en marzo se nos impuso el cierre de emergencia [por la pandemia], por lo que tuvimos que desconectar las herramientas y cancelar las sesiones restantes”, agregó.

Para Pochin también fue gratificante la experiencia y la participación de las hermanas en la composición de las canciones. “Las hermanas cantan con tanta concentración y atención en los textos”, dijo. “Realmente disfrutamos colaborando en posibles textos para poner música”, añadió.

Ellas “hicieron muchas sugerencias, ya que estaban muy interesadas ​​en usar algunas de las palabras de Santa Clara y otros textos que significan mucho para ellos como comunidad. No creo que a Santa Clara se le haya puesto mucha música en el pasado”, dijo.

“El canto es una parte muy importante de la vida cotidiana de las hermanas, y parecían complacidas de que pudiera darles algo de instrucción y entrenamiento vocal para ayudarles a mejorar su canto”, agregó.

La experiencia ayudó a Pochin conocer mejor la vida de clausura y derribar mitos. “Debo confesar que tenía algunas ideas preconcebidas de cómo sería estar dentro de un convento y cómo serían las hermanas para trabajar con ellas, pero no estaba preparada para lo bien que nos lo pasamos todos. Su alegría es tan contagiosa”, señaló.

Además, le sorprendió que pese a vivir confinadas, las hermanas estén tan “en contacto con lo que está sucediendo en el mundo, tan interesadas en la vida de las personas, tan preocupadas por las presiones sobre nuestros jóvenes”.

Finalmente, destacó que encontró en el monasterio un espacio “cálido y acogedor”. “Hicimos verdaderos amigos grabando este álbum y salimos de cada sesión de grabación diciendo cuánto tiene que ofrecer su estilo de vida”, dijo.

Para Tom Lewis, codirector gerente de Decca Records, ha sido “bastante extraordinario ver cómo este hermoso álbum ha conmovido a los oyentes de todo el mundo. Siempre que la gente se encuentra con las clarisas, el álbum encabeza las listas de éxitos. ¡No hemos visto una reacción como esta en años”, dijo a NCR.

“Parece que hay algo dentro de esta música que se conecta con algo muy profundo y antiguo dentro de todos nosotros. Está ayudando a las personas a encontrar la paz durante los momentos más difíciles e inciertos”, agregó.

La reconocida soprano mundial y presentadora en la estación de radio Classic FM del Reino Unido, Catherine Bott, dijo que el álbum es “una buena noticia, ya que las hermanas Clarisas de Arundel están trayendo el lenguaje de la oración en tantos hogares esta Navidad con música que tiene una simplicidad atemporal que va directo al corazón, sin importar cuánto, o qué poco, los oyentes sepan sobre el canto llano y su propósito litúrgico”.

“Este año especialmente, todos hemos tenido que vivir, en palabras de Gerard Manley Hopkins, ‘fuera del balanceo del mar’, pero ahí no es donde ninguno de nosotros ha ‘pedido estar’, por lo que es reconfortante escuchar las voces de las mujeres que han elegido una vida de oración. El canto de este álbum es celestial”, concluyó.

CCJ NOTICIAS

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