Vaticano- El Sumo Pontífice se refirió a la posibilidad de un cambio de régimen en Venezuela y habló sobre un “desequilibrio” de Daniel Ortega, fueron entre algunos temas que el papa respondión en una extensa entrevista con el medio Infobae.

En la ntrevista con el diario Infobae hablo sobre muchos temas entre estos sobre el drama del narcotráfico en América Latina, y consultado sobre Venezuela y Nicaragua brindó su opinión.

Tres preguntas tienen que ver con América Latina, dijo el periodista, la primera tiene que ver con Venezuela. El informe Bachelet de Naciones Unidas habla de violaciones, descargas eléctricas, presos políticos, desaparición forzada de personas. Me hizo acordar a la noche oscura que vivió la Argentina con la dictadura militar, pero 40 y tantos años después. ¿Ve alguna luz de esperanza en que pueda modificarse el régimen de Venezuela?

El papa respondió—Pienso que sí. Pienso que sí porque son las circunstancias históricas las que van a obligar a cambiar el modo de diálogo que tienen. Pienso que sí. O sea, nunca cierro la puerta a posibles soluciones. Al contrario, la fomento.

—La segunda tiene que ver con Nicaragua. En un primer momento parecía tomársela solamente con los opositores o con aquellos que pensaban diferente; de hecho acaba de expulsar al destierro a 222 opositores. Pero también veo un ataque muy fuerte a la iglesia católica. Echaron al nuncio, ahora prohíben las procesiones de Semana Santa. Y [hay] una frase del mandatario diciendo [que] “los obispos, los curas, los papas, son una mafia”. ¿Qué piensa de esto?

—Con mucho respeto, no me queda otra que pensar en un desequilibrio de la persona que dirige [Daniel Ortega]. Ahí tenemos un obispo preso, un hombre muy serio, muy capaz. Quiso dar su testimonio y no aceptó el exilio. Es una cosa que está fuera de lo que estamos viviendo, es como si fuera traer la dictadura comunista de 1917 o la hitleriana del 35, traer aquí las mismas… Son un tipo de dictaduras groseras. O, para usar una distinción linda de Argentina, guarangas. Guarangas.

—La última de América Latina es sobre el narcotráfico. Ha tomado estados, ha penetrado gobiernos de México hacia el sur. Argentina está viviendo algo horrible en Rosario, y tal vez en otras partes que no tienen tanta prensa o publicidad. Hay distintas corrientes de pensamiento que ven como una posible solución —y digo posible porque es un tema que desconozco— la despenalización o la legalización del consumo. ¿Usted cree en eso?

— No, en principio no creo. Le digo la verdad no profundicé en ese asunto. Pero me parece que es como, doy un ejemplo guarango, de la mano. Con el hijo que le pega a la madre y bueno, para solucionar el problema le vamos a cambiar el látigo, que no sea tan dañoso y le vamos a dar un látigo más suave. Son cosas de destrucción. El problema de la droga es la destrucción de la propia persona, de la mentalidad. Te destruís. Es autodestrucción. 

CCJ NOTICIAS

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