En algunos países latinoamericanos los gobiernos han acudido al pánico como elemento central de su lucha contra el coronavirus. En un contexto donde más de la mitad de la población sobrevive con empleo informal, dicho de otra manera, trabajan al día, esta medida, aunque necesaria, resulta contraproducente, por lo que la estrategia de permanecer obligatoriamente en casa afecta no solo el bolsillo de estos millones de personas, sino su posibilidad de vivir. El uso de la fuerza militar para someter a las poblaciones y hacer acatar las normativas durante la emergencia no toma en cuenta esta realidad. Cuidar el personal que trabaja en la primera línea, evitar estrategias que aumenten las dificultades y fomentar el diálogo con todos los sectores. Son temas que nuestro entrevistado, Omar Serrano, propone para profundizar.

¿Por qué la lógica de la emergencia sanitaria y el lenguaje autoritario parecieran formar, en este momento, una sola realidad?

OS: El arte de la guerra, el más antiguo y brillante tratado militar, escrito por el pensador, militar y político Sun Tzu en el siglo V a.C. y que ha tenido influencias en la política, en los negocios y hasta en los deportes, nos puede brindar alguna luz también en esta batalla sanitaria contra el covid-19.

La primera es que a los soldados que van a los frentes de guerra hay que cuidarlos como a hijos. “Mira por tus soldados como miras por un recién nacido; así estarán dispuestos a seguirte hasta los valles más profundos; cuida de tus soldados como cuidas de tus queridos hijos y morirán gustosamente contigo”. En esta hora crucial de la historia, quienes están en la primera línea de esta batalla son los trabajadores de la salud, desde los médicos hasta los encargados de colaborar en la logística. Las múltiples denuncias sobre falta de equipo de protección y especialmente el incierto número de casos provenientes de este sector con sospecha de haber contraído el virus y enviados a cuarentena evidencian que, a pesar de que el país tomó con anticipación algunas medidas para evitar la propagación del virus, en este campo no se ha hecho lo necesario.

El 3 de marzo de este año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) fue tajante en esta materia: “No podemos detener la COVID-19 sin proteger primero a los trabajadores sanitarios”. En el mismo comunicado se constata que “la escasez de suministro (faltan guantes, mascarillas médicas, respiradores, gafas de seguridad, pantallas faciales, batas y delantales) hace que profesionales médicos, de enfermería y otros trabajadores de primera línea estén peligrosamente mal equipados para atender a los pacientes”. Este principio tan elemental no parece estar garantizado en mi país, al igual que en otros países.LEA TAMBIÉN23/04/2020

¿Qué estrategias considera idóneas para enfrentar la pandemia?

OS: La segunda estrategia de Sun Tzu que puede tener aplicación en la emergencia se refiere a los resguardos necesarios en la batalla. “Hay algunos caminos que no deben transitarse; algunos ejércitos que no deben atacarse, algunas ciudades que no deben asaltarse; y algunos terrenos que no deben reclamarse”. En este sentido, gran preocupación ha causado el anuncio de que hospitales como el Médico Quirúrgico del Instituto Salvadoreño del Seguro Social serán utilizados como nosocomios de segunda línea para atender personas con Covid-19. Todo el personal de salud en este y otros hospitales ha demostrado con creces su disposición a cumplir el juramento hipocrático; por tanto, la preocupación no es sobre su disposición, sino por el papel estratégico que juegan estos establecimientos.

En el hospital Médico Quirúrgico se atiende a personas que padecen enfermedades que las hacen más vulnerables a complicaciones en caso de contagiarse con covid-19. Pacientes con enfermedades crónicas renales, cardíacas, pulmonares u oncológicas están ingresados en ese hospital o llegan a recibir tratamientos ambulatorios. Si se decide que este y otros hospitales de tercer nivel reciban pacientes de la actual epidemia, el Ministerio de Salud debe garantizar espacios seguros para los pacientes que reciben tratamientos.

En fin, retomar uno de estos hospitales para atender la pandemia significaría una pérdida importante en la atención nacional de las patologías que estos centros de salud cubren. El Gobierno y el Ministerio de salud deben analizar bien sus movimientos, no vaya a resultar, como dice el adagio popular, que por vestir un santo se desvista otro, lo que en este contexto sería gravísimo.

¿Cuál debe ser la virtud más importante en quien lidera la batalla contra el Covid-19?

OS: Dice Sun que la razón por la que se obtienen victorias es por el conocimiento previo, que “no puede obtenerse a partir de los espíritus, ni de dioses, ni por analogía con hechos pasados, ni por cálculos. Debe obtenerse de hombres que conocen la situación del enemigo”. ¿Quiénes ayudarían más en este caso de emergencia sanitaria? ¿Están ellos al frente de la estrategia? Y, para terminar, esta otra pincelada que Sun dejó para la posteridad y que puede arrojar mucha luz en estos tiempos oscuros: “Un líder lidera con el ejemplo, no por la fuerza”.

CCJ NOTICIAS

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