El Prefecto de Propaganda Fide habló del Mensaje de Francisco a las Obras Misionales Pontificias. Para el cardenal es necesario volver al espíritu de los orígenes de la Iglesia, venciendo la tentación del funcionalismo y de la eficiencia de los «proyectos programados».

Un impacto beneficioso para dar un nuevo impulso al compromiso misionero de la Iglesia. A una semana de la publicación del Mensaje del Papa Francisco a las Obras Misionales Pontificias (OMP), el Cardenal Luis Antonio Tagle se detiene con L’Osservatore Romano y Vatican News en los puntos clave del documento, que ha tenido un amplio eco en la Iglesia y no solo. Para el Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos es necesario poner en práctica lo que el Papa pidió: redescubrir el auténtico espíritu misionero no apoyándose en prácticas que, bajo la apariencia de eficacia y éxito, alejan del corazón de la misión: el anuncio de la Buena Nueva a todos los pueblos.

El mensaje de Francisco a las Obra Misionales Pontificias (OMP) ha sido ampliamente enfatizado mucho más allá del horizonte de aquellos a quienes estaba destinado. Una vez más el Papa destacó lo mucho que la misión está en el centro de la vida y de la identidad de la Iglesia. ¿Qué es lo que más le ha llamado la atención de este mensaje?

R: Hay muchas cosas que me fascinaron del mensaje del Papa Francisco a las Obras Misionales Pontificias. Me gustaría mencionar algunas de ellas. En primer lugar, el Santo Padre había aceptado la invitación de dirigirse a los Directores Nacionales de las POM durante su asamblea general que debería haberse desarrollado en mayo de este año. Debido a la pandemia, la asamblea fue cancelada. Pero en lugar de tomar la cancelación de una audiencia como una ocasión de reposo, el Papa decidió en cambio escribir y enviar un mensaje. Para mí, este documento no sólo contiene las palabras y las ideas del Papa, sino también su pasión por la misión y su preocupación por las OMP. Al leer el documento, deberíamos ponernos en escucha de su alma, de su entusiasmo, de sus esperanzas y preocupaciones. En segundo lugar, creo que aunque el mensaje está dirigido específicamente a los Directores Nacionales de los OMP, el Papa quiere que toda la Iglesia, todo el Pueblo de Dios, lo lea, lo estudie y lo medite. Servirá de guía para los Directores Nacionales. Sin embargo, también servirá como un instrumento para un examen de conciencia de toda la Iglesia sobre el espíritu y el compromiso misionero.

El Papa hizo hincapié en que la misión es un don gratuito del Espíritu Santo, no el resultado de estrategias que imitan «modelos de eficiencia mundana». ¿Qué cree que se debe hacer para evitar este riesgo de funcionalismo, de eficiencia en los nuevos proyectos de las OMP?

Es importante decir que el Papa Francisco no está en contra de la eficiencia y los métodos que pueden hacer nuestra misión fructífera y transparente. Pero nos advierte del peligro de «medir» la misión de la Iglesia usando sólo estándares y resultados predeterminados por modelos o escuelas de administración, por muy buenos y útiles que sean. Las herramientas de eficiencia pueden ayudar, pero nunca deben reemplazar la misión de la Iglesia. La organización ecelsial más eficiente puede terminar siendo la menos misionera. Remarcando que la misión es un don del Espíritu Santo, el Papa Francisco nos trae de vuelta a algunas verdades fundamentales como: la fe en Dios es un don de Dios mismo; el Reino de Dios es inaugurado y realizado por Dios; la Iglesia es creada por Dios; la Iglesia despierta a su misión, proclama el Evangelio y va hasta los confines de la tierra porque el Señor Resucitado envía el Espíritu Santo del Padre. En los orígenes de la Iglesia y su misión hay un don de Dios, no un proyecto humano. Jesús viene a nuestro encuentro como Amor del Padre. Nosotros tenemos un papel que desempeñar: rezar, discernir el don divino, recibirlo en la fe y actuar sobre él como el Señor desea. Separados de esta raíz de la gracia, las acciones de la Iglesia, no sólo los proyectos de las OMP, se reducen a meras funciones y esquemas precisos de acción. Las sorpresas y «disturbios» de Dios se consideran destructivas de nuestros proyectos planeados. Para mí, para evitar el riesgo del funcionalismo, debemos volver a la fuente de la vida y misión de la Iglesia: el don de Dios en Jesús y en el Espíritu Santo. Sin esta fuente de vida, nuestro duro trabajo causaría fatiga, aburrimiento, ansiedad, competición, inseguridad y desesperación. Firmemente arraigados en el don del Espíritu Santo, podremos en cambio enfrentar nuestra misión y sus sufrimientos con alegría y esperanza.

Con una imagen muy fuerte, Francesco instó a las OMP a «romper los espejos de casa». Las tentaciones del narcisismo y de la autosuficiencia son «enfermedades» que preocupan al Santo Padre. ¿Cómo se puede «vacunar» contra este virus que hace enfermar a la Iglesia?

El narcisismo es el resultado de una visión puramente pragmática o funcional de la misión. La misión se centra poco a poco más en mí, mi nombre, mi éxito, mis logros, mi fama y mis seguidores y menos en la Buena Nueva de la misericordia de Dios, la compasión de Jesús, los asombrosos movimientos del Espíritu Santo. Y cuando llegan buenos resultados, el narcisismo y el egocentrismo llevan a sentirse autosuficientes. Mis resultados muestran que puedo contar con mis habilidades. Necesitar a Dios y a otras personas es, por lo tanto, un insulto a mis capacidades ilimitadas. Tal autosuficiencia refuerza el narcisismo. Esta dinámica atrapa a una persona o una institución en un pequeño mundo de auto-aislamiento, que es lo opuesto a la misión. Este es el espejo que el Papa Francisco quiere que rompamos: el egocentrismo. Deberíamos usar un vidrio transparente que nos permita ver más allá de nosotros mismos, no un espejo en el que sólo miro mi cara y el entorno que me rodea. O mejor aún, como sugiere el Papa, abramos las ventanas y puertas, miremos afuera, salgamos hacia la creación de Dios, hacia el prójimo, hacia las esquinas de las calles, hacia los que sufren, hacia los que están perdidos, hacia los jóvenes, hacia los heridos. Mirándolos, esperamos vernos a nosotros mismos también. Vemos a Dios. Son los verdaderos espejos que deberíamos mirar. La vacuna contra el narcisismo y la autosuficiencia es salir de nosotros mismos. La vacuna se llama ‘La Iglesia en salida’. Sólo entonces nos reencontraremos realmente. Se trata de cambiar los espejos.

El Papa también pide que pensemos en los más pobres en vez de en la autopromoción. Pide llegar a la gente » allí dónde están y como están en medio de sus vidas» y de confiarse del sensus fidei del pueblo de Dios. ¿Están las OMP dispuestas a cuestionarse para dar un nuevo impulso en su misión fundamental al servicio de la Iglesia?

Reconduciendo la misión a la acción del Espíritu Santo, el Papa Francisco nos recuerda lo que es la Iglesia, Templo del Espíritu Santo, el Pueblo de Dios, sujeto activo de la misión. A las OMP y a otros grupos orientados a la misión se recuerda que la misión no es su competencia exclusiva, ni son los únicos promotores de la misión. La Iglesia como edificio viviente del Espíritu Santo ha sido misionera desde sus orígenes históricos. El Papa recuerda justamente los orígenes de las OMP en la asistencia, la oración y los actos de caridad hacia la gente sencilla. Las OMP nacieron gracias a mujeres y hombres que vivieron la santidad en su vida cotidiana, una santidad que los impulsó a compartir el don de Jesús con aquellos que lo necesitaban. Utilizaron los medios que les donó el Espíritu Santo: la oración y los actos de caridad. El Santo Padre anima a las OMP y a la Iglesia a devolver el significado y la realización de la misión a la ordinariedad de la vida cristiana, a hacer de la misión una parte simple y sin complicaciones de la vida cristiana en las familias, los lugares de trabajo, las escuelas, los negocios, las oficinas y las parroquias. Creo que un gran desafío es cómo ayudar a nuestros fieles a reconocer que la fe es un gran regalo de Dios, no una carga. Si somos felices y enriquecidos por nuestra experiencia de fe, entonces compartiremos este don con otros. La misión se convierte en el compartir un regalo, más que en una obligación para cumplir. Caminamos juntos con nuestros hermanos y hermanas en el mismo camino llamado misión. Misión y sinodalidad se encuentran.

Una parte importante del Mensaje está dedicada a las donaciones. Para el Papa es necesario superar la tentación de ir en busca de «grandes donantes», transformando las Obras Misionales Pontificias en ONG centradas en la recaudación de fondos. ¿Cómo se implementarán concretamente estas exhortaciones del Papa?

En la visión coherente del Papa Francisco, las donaciones son vistas como ofertas de caridad que acompañan la oración por la misión. Esta perspectiva hace que las donaciones o la recaudación de fondos sean parte del don de la fe y de la misión. Cuando el horizonte de la donación se reemplaza por el de la eficiencia en la gestión de una organización, entonces las donaciones se convierten sólo en fondos o recursos para ser utilizados, en lugar de signos tangibles de amor, de oración, de compartir los frutos del trabajo humano. El peligro es que el dinero se recoja en nombre de la misión, pero sin convertirse en una expresión de caridad misionera por parte del donante. El objetivo podría entonces convertirse en el de simplemente alcanzar la cantidad de dinero deseada, en lugar de aquel de despertar la conciencia y la alegría misionera. Con la mirada puesta en un objetivo monetario, la tentación de confiarse a grandes beneficiarios se hace fuerte. Sugiero que dediquemos más tiempo y energía a dar a la gente la oportunidad de encontrar a Jesús y su Evangelio y ser misioneros en su vida cotidiana. Los fieles que se convierten en misioneros comprometidos y alegres son nuestro mejor recurso, no el dinero. También es bueno recordar a nuestros fieles que incluso sus pequeñas donaciones, cuando se juntan, se convierten en una expresión tangible de la caridad misionera universal del Santo Padre a favor de las Iglesias necesitadas. Ningún regalo es demasiado pequeño cuando se da por el bien común.

No hay Iglesia sin misión, nos repite Francisco una vez más con este fuerte Mensaje que nos recuerda la Evangelii Gaudium. ¿Cuál es su esperanza como Prefecto de la Congregación que tiene la misión en su ADN?

El Mensaje de Francisco a los Directores Nacionales de los OMP retoma los temas principales de la Evangelii Gaudium. Creo que la Evangelii Gaudium es la forma original del Papa Francisco de articular para nuestro tiempo la herencia eclesiológica y la misiología del Vaticano II. También expresa la influencia de la Evangelii nuntiandi de San Pablo VI en su visión misionera. En los últimos sesenta años hemos oído afirmar a viva voz que la identidad y la razón de ser de la Iglesia es la misión. La misión de la Iglesia es compartir el don que ha recibido. Me viene a la mente  la Primera Carta de San Juan donde dice: «Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de vida…». «Os escribimos esto para que nuestro gozo sea completo.» (I Juan 1:1-4). Espero que podamos volver a estos simples y alegres orígenes de la Iglesia y su misión apostólica.

¿Cómo incide sobre todo esto un momento extraordinario como el que estamos viviendo a causa de la pandemia?

La pandemia COVID-19 ha traído mucho sufrimiento y miedo a la familia humana. No podemos y no debemos ignorar su impacto en la Iglesia y la misión. Podría tomar muchos años más para entender mejor este evento en nuestras vidas. Pero podemos decir incluso ahora que, entre las incertidumbres, el aislamiento, el desempleo, la pérdida de ingresos y muchos otros efectos de la pandemia, el Espíritu Santo ha derramado abundantemente los dones de compasión, heroísmo, amor a la familia, oración ferviente, redescubrimiento de la Palabra de Dios, hambre de la Eucaristía, retorno a un modo de vida sencillo, cuidado de la Creación, por nombrar sólo algunos. Cuando la Iglesia se sintió limitada en sus actividades habituales, el Espíritu Santo continuó su misión sin ninguna limitación. La Iglesia está llamada a mirar y maravillarse de las asombrosas obras del Espíritu Santo. Apreciamos tal don y relataremos las historias de la acción del Espíritu Santo durante la pandemia durante muchos años. 

CCJ NOTICIAS

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *